Los manifestantes pertenecientes al movimiento "indignados" o 15M que aún quedaban en la madrileña Puerta del Sol han decidido que ya es hora de levantar el campamento que habían instalado allí, y que permanecía en pie desde hace varias semanas. No tenía sentido prolongar la acampada, y no porque ésta vulnerase la ley o acarreara perjuicios a los comerciantes y demás vecinos, ya que un movimiento revolucionario, en esencia, choca con la ley.
Creo que es la mejor solución, incluso voy más allá y digo que ésto se tenía que haber hecho con mucha más antelación. La situación que allí tenía lugar estaba degenerando en un "todo vale" que sin duda ha devaluado mucho los aspectos positivos con que nació este movimiento.
Personalemente quise acercarme al campamento que los representantes de este movimiento en Jaén tienen levantado en la Plaza de la Constitución. Sinceramente, ni las personas que allí había, ni la propia forma en que tenían organizado aquello (muy en la línea del "perroflauterío" y "ecolohippismo" de pacotilla) me hizo pensar que estuviese ante algo serio o a considerar. Honestamente me llevé una decepción al ver que lejos de defender unas posiciones concretas en que puedan agrupar un verdadero consenso y emplearlo como ariete en la defensa de sus pretensiones (como sería la adopción de listas abiertas y representación proporcional sustituyendo la ley d'Hont) los allí presentes tenían carteles que anunciaban "taller de malabares".
La puntilla final vino cuando tuve ocasión de leer el manifiesto acordado en la Puerta del Sol el 20 de Mayo. En efecto, el citado manifiesto comprendía las listas abiertas y la representación proporcional, reclamaciones muy acertadas a mi parecer, pero por otra parte, en un delirio de apolillamiento trasnochado, caduco y desfasado, defendían como puntos adicionales el cierre de las centrales nucleares, fábricas de armas, laicismo fundamentalista y otras cosas igual de petulantes. Una pena.
Creo que el 15M ha podido ser una oportunidad fantástica para darle otra vuelta de tuerca más a nuestra democracia y a nuestro estado de derecho para ponerlo al día en estos errores, que por otra parte no nos deben de hacer pensar que el sistema ha fracasado o que la Constitución es un trasto inservible digno de abandonarse. Tan sólo una purga del aire en el sistema de calefacción para que la caldera vuelva a funcionar a pleno rendimiento. Por desgracia, para los postulados que más merecían la pena, estas exigencias han caído en manos de desaliñados que han errado el tiro.



